viernes, 10 de enero de 2014
NAUTILUS: Los maniquíes que aún vestidos parecen desnudos, sustituyen en su provocación a los cuerpos erguidos e imposibles de las miles de mujeres tropicales que prolongan sus angulosos perfiles, en un estilo ajustado al cuerpo que en el asfixiante y preestablecido mundo sajón es clasificado luego de su decodificación como pitón, en honor a la boa constrictor que ciñe con apretadas escamas todas sus sinuosidades. Las chicas maniquíes van envueltas como la tragavenado en su propio cuero -tachonadas de historias ensangrentadas- por lo que son mujeres de dura piel de la que anualmente deben deslastrarse. Aún así, su presencia es signo y síntoma del peligro en el que se vive inmerso día a día en nuestras sitiadas ciudades, por ello las experiencias e historias individuales terminan convertidas en uno solo mensaje compacto que se traduce en el brotar de un escudo guerrero conformado por senos y nalgas, los cuales dejan de ser dos partes del cuerpo y se transforman en un único contenido obsesivo: senonalga, culoteta; el cual asume vida propia al margen de quien los posee. Desde los miles de objetos expuestos en los tarantines del bulevar, entre los que podrían destacar los ungüentos que sirven para acabar con las estrías, el cuerpo vuelve a escindirse en escudo e irradia sus contenidos desafiantes provocando la mezcla abigarrada de culotetas con suéteres que solo cubren los homóplatos y dejan libres el ombligo y el vientre. Desde allí reptan sus prolongaciones atávicas, cual trepadoras selváticas dispuestas a subrayar las cuevas triangulares de donde emanan todas nuestras contradicciones.
Extracto de "NAUTILUS", ensayo de Elizabeth Pazos aparecido en "Voces nuevas", tomo II 2006-2007 de la colección Ensayo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Caracas 2010. Taller coordinado por la prof. Judit Gerendas.
JUSTIFICACION DEL ESTUDIO:
El caso de M. es un caso más frecuente de lo que quisiéramos admitir, en esta época de autonomía emocional, libertad sexual e internet. Muchas veces olvidamos que abunda la información acerca de todo y falta la verdadera educación, la cual aún proviene en nuestros países, del hogar. La tradición que se impone es la de considerar a la mujer y su sexualidad como algo oscuro, de lo cual no debe hablarse. No es por casualidad que M. no recuerda ninguna expresión amorosa o sexual entre sus padres. La puerta de su cuarto siempre estuvo abierta, denotando ausencia de intimidad entre ellos. Solo recientemente M. encontró unos escritos de la madre en la cual manifestaba su pena por no haber podido disfrutar nunca de la sexualidad como algo bonito, amoroso, sino como algo brutal, animal. Indudablemente que las primeras experiencias sexuales de M. no estuvieron marcadas por el amor sino por un contacto en el cual no se da la cara, sino la espalda. El sexo anal como forma de satisfacción sexual para seguir siendo virgen es una práctica que creemos olvidada, restos de una época en la cual la mujer era objeto de cambio y de uso y como tal debía estar entera, completa, es decir, virgen de himen. Lo demás no importa. Es evidente que en este caso la relación anal no constituye una experiencia de disfrute más, sino en su caso, pareciera ser una concesión al deseo mas no a la entrega psíquica, dulce que reclamaba su madre aún en sus años de vejez.
Introducirnos en este caso es volver a mirar en las páginas que han precedido la historia de la represión humana, no solo de la mujer. Es sentir de viva voz cómo una mujer sensible se ve anestesiada por un entorno que trata la sexualidad como una forma más de ejercer el dominio sobre el otro, de avasallar lo más íntimo de la alteridad, penetrar allí y no abandonar el terreno psíquico de quienes hemos escogido como nuestra presa psicológica.
Su abordaje no es fácil porque plantea una disminución del tempo psíquico a quien enfrenta la necesidad de dirigir la terapia. Implica un remontarse en el tiempo psicológico de la consultante, ubicarse en las contradicciones conductuales en que cae por efecto de lo que es muy fácil llamar prejuicios sociales e influencia religiosa castrante, pero que en la práctica se convierte en una coraza que inmoviliza la psique de la persona y la hace vivir presa de miedos infundados e inseguridades muy viejas.
Llegados a este punto, es necesario conocer la historia familiar por la vía del padre. Aquí nos encontramos con una encrucijada que desvió a un hombre de su época y lo hizo regresar con su actitud a conductas atávicas solo respetadas por él y sus hermanas, a quienes cercó psicológicamente de tal manera que las confinó al hogar, prohibiéndole tener amistades y cerrando el círculo alrededor suyo. Su extrema rigidez es su problema particular, ya que su padre, el abuelo de M. aún siendo militar, se manifestaba y conducía en la infancia de Galicia de M., como una persona protectora en el buen sentido, estimulante como abuelo y alegre y jovial como persona. Qué provocó el que su hijo, el padre de M., se convirtiera en el tirano que es, solo puede explicarse por temperamento personal, una inclinación que se impuso por encima de lo que iba aprendiendo en su hogar.
Extracto de DIFICULTAD PARA EXPRESAR EL DESEO SEXUAL. ESTUDIO DE CASO; Contenido en el libro "ESCENARIOS DEL CUERPO, ENTRE EL EXCESO Y LA REPRESIÓN"; Edit. El Perro y la Rana, Caracas 2010
MARÍA LIONZA ALQUÍMICA
MARÍA LIONZA ALQUÍMICA:
La imagen de María Lionza considerada como símbolo de transformación alude a sus posibilidades de transmutación alquímica, entendiendo tal proceso desde la perspectiva espiritual integradora de las tres razas que han conformado la identidad psíquica del venezolano actual. Con ello aludimos a nuestros orígenes indígenas autóctonos, su mezcla con los blancos venidos de Europa y la amalgama que se dio luego de la presencia negra africana que nos conformó. En esta muestra que hemos llamado María Lionza Alquímica se intenta reelaborar la imagen que nos legó el Maestro Alejandro Colina integrándola a grandes patrones pertenecientes no solo al inconsciente local sino a un colectivo universal, ya que creemos que la razón última de su existencia enlaza con las búsquedas trascendentes de la humanidad y como tal se inscribe no solo dentro de la tradición arquetipal occidental sino también dentro del mundo representado por Africa, Asia y Oceanía.
La imagen de María Lionza llama al contacto con la tierra y todos sus habitantes, siendo la figura de la danta su vínculo inmediato con el reino animal. Esta representación enlaza con las creencias de las tribus orinoquences y rionegrenses, quienes según nos relata Gilberto Antolinez, se llamaban a sí mismos hijos de la danta, por lo que esta representa su animal totémico. Según la cosmogonía piaroa-sáliba, la makusi y makiritare, la fuerza vital del hombre puede residir en cualquier animal, por lo que su alma se encuentra ligada a la danta, razón por la cual su caza está prohibida. Según los Warire, etnia ubicada en el Amazonas, el dios creador se llama Wahiri y es el danto, animal de hábitos nocturnales y formas fantásticas que sería quien según los Warire dio la vida a todas las cosas a través del pensamiento, el cual precedió a la palabra y a todo lo que existe. Para ello Wahiri se encerró en su choza y creó máscaras tras lo cual se encontraba lo esencial, concepto muy similar a la noción de maya o ilusión manejado por el imaginario hindú. De esta forma se realza la idea de mera apariencia que caracteriza al mundo y sus pobladores, denotando además la profunda conexión con el mundo espiritual que caracteriza nuestras etnias.
El culto actual de María Lionza se encuentra fuertemente marcado por las prácticas espiritistas propuestas por Allan Kardek; probablemente es la práctica que más se ajusta en nuestros tiempos a los cultos de posesión propiciados por efecto de los alucinógenos, utilizados comúnmente por las etnias aborígenes como medio de acceder a la divinidad a través de estados de conciencia alterados. Parte de los videos que se exhiben corresponden a rituales realizados por sus devotos en Quivayo: al realizarlos pudimos accesar al mundo de confluencias en el que navegan en paralelo tradiciones católicas y adaptaciones afroamericanas, por ello sirven no solo como acto devocional para el creyente sino se elevan como documento del sincretismo religioso que caracteriza el culto actual de María Lionza.
Sin embargo debemos acotar que los orígenes del culto y reverencia a María Lionza no necesariamente se corresponden con una zona específica del país: es posible seguir su rastro desde el Río Negro y el Orinoco y enlazarlo con la tradición de los caquetíos, originarios pobladores de la zona de Yaracuy donde se encuentra ubicada la montaña de Sorte y Quivayo, sede principal del culto a la Reina.
Creemos que la presencia y existencia de María Lionza bien podría estar esparcida por todo nuestro territorio aborigen, ya que en el fondo de las tradiciones indígenas de lo que ahora conocemos como Venezuela, subyace la presencia de diosas que permanecen escondidas en los recovecos de nuestras selvas y montañas, muchas veces recorriendo sus territorios cabalgando animales salvajes; según otras creencias mitológicas, estas figuras femeninas muchas veces se transforman en presencias serpentiformes, emparentando sus imágenes con la de la boa que -según el mito marialioncero- rapta a la doncella y la lleva con ella a vivir en un palacio subacuático; tras esta narración mágico-religiosa se encuentra una forma de adorar a la Gran Madre en lejanos territorios geográficos como la antigua Creta y la cuenca mediterránea. A través de estas formas sinuosas emparentadas con el mundo lunar que caracteriza las imágenes que provienen , permean y pueblan el inconsciente, la presencia de María Lionza se perpetúa y repite no solo en América sino también en el mundo.
Rendimos este homenaje en honor a estas múltiples y cambiantes imágenes universales de lo femenino, a través de la presencia de documentales que atañen a nuestros vínculos indígenas y su incorporación a la simbología alquímica con la cual entrelazamos su imagen; también mediante la creación de diseños realizados con pétalos de flores provenientes de nuestro entorno: son nuestra forma de aludir a los grafismos realizados durante los rituales de sanación llamados velación por los devotos de María Lionza en Su montaña. A estas creaciones efímeras -llamadas mandalas según la tradición oriental- le hemos dado mucha importancia como forma de expresar nuestros vínculos con lo femenino y necesidad de honrar la naturaleza; por ello hemos realizado mandalas desde hace años, trasladándonos no solo al Avila, frente al Mar Caribe o las montañas de los Teques, sino hemos llevado las energías de la Diosa hasta el corazón de América del Norte, desde la zona de los grandes lagos en el Canadá hasta las planicies de Missouri, Kansas y Cleveland. Algunos testimonios han quedado de estas incursiones, las cuales invitamos a disfrutar a través de las fotografías incluídas. Por ello honramos a la Diosa encarnada en María Lionza y te invimos a acompañarnos en la creación de un nuevo mandala.
Texto de Elizabeth Pazos para el catálogo de su exposición fotográfica "MARÍA LIONZA ALQUÍMICA", realizado en el Centro de Estudios Latinoamericanos "Rómulo Gallegos" (CELARG)en Mayo 2006
MYSTERIUM TREMENDUM: MARÍA LIONZA.
El título de este ensayo ha sido tomado de la mística : se refiere a esa reacción de pánico que sobrecoge al ser en el momento en que hace contacto con las fuerzas mistéricas, bien sea de un dios, una deidad, ser o ente sobrenatural; al ocurrir el encuentro, el místico, devoto o ser desprevenido permanece en estado de confusión por el impacto que en él ha provocado la presencia de una fuerza que escapa a su capacidad de comprensión, revelándole lo limitado de su capacidad intelectual así como la estrechez de su percepción emocional, la cual se desborda ante la maravilla horrenda que ha presenciado o contactado.
La imagen de María Lionza tiene múltiples lecturas, siendo las más frecuentes las relacionadas con la aproximación intelectual acerca de su importancia escultórica, estética, política, etc, o su veneración como representación de una deidad relacionada con el culto a las Grandes Madres: al ser así su presencia propicia la posesión y el desenfreno como vía y búsqueda de la visión profética, la cual sanará o eliminará al contrario. De esta manera el enemigo estará afuera, nunca adentro.
El contacto con María Lionza como deidad provocará confusión y don profético, propiciará el exceso y la inestabilidad para dejar a cambio el inicio de un proceso de erradicación de aquello que preocupaba, enfermaba y atormentaba a quien así lo padecía. Sus energías emparentan con el misterio tremendo experienciado - anhelado y temido - por los místicos.
MARIA LIONZA COMO DIOSA CLARA Y OSCURA
En mi concepción y realización artística - expresada en este momento a través de las fotografías que he concebido y mostrado - no esquivo la representación de María Lionza en su lado oscuro, ya que un arquetipo posee características que lo emparentan tanto con las fuerzas benéficas como con el mal; de allí que parte del problema que deba enfrentar el arquetipo del dios o diosa, héroe o heroína, sea la relación que establece con el mal, el cual es además incorporado en el culto de la Reina a través de los rituales de despojo vinculados a la magia negra. Esta vertiente de María Lionza como diosa tanto de la oscuridad como de la luz, le otorga una fuerza poco común en la iconografía actual, ya que en el desarrollo social de las religiones se ha tendido de un tiempo para acá a obviar la representación del mal, edulcorando las imágenes en un falso intento de negar la existencia de la oscuridad como concepto psíquico y realidad social y espiritual. Es importante darnos cuenta de que esta no ha sido la vía que han recorrido las religiones en Oriente, las cuales conservan en su panteón dioses y diosas iracundas, lujuriosas, etc., como admonición y reverencia de la existencia de tales condiciones, presentes aún en los seres superiores.
Las consecuencias de dicha negación las podemos ver en la fuerza con la cual irrumpe actualmente en la comunidad mundial las fuerzas destructivas silenciadas de una sociedad occidental cuyos máximos modelos y líderes pretenden que todo está bien, que todo está políticamente correcto y que con la creación de paraísos comerciales el mundo permanecerá ordenado, la patria estará protegida y las familias, mujeres, niños y ancianos podrán dormir en paz.
Este sueño autoinducido de falsa armonía - piénsese en los asesinos seriales y las matanzas masivas realizadas por líderes religiosos o estudiantes en las escuelas estadounidenses y en los miles de millones de pobres que existen en el mundo- finaliza con la terrible explosión de las torres gemelas de Nueva York y la realidad de la guerra bacteriológica, hechos que no son sino una muestra de la fuerza con la cual puede emerger un arquetipo que como el de la guerra, solo se nutre de oscuridades psíquicas a nivel individual; esas mismas pulsiones de muerte, thanáticas, pugnan por ser aceptadas como un importante elemento de equilibrio psíquico que nos preserva de la apatía y por ende, de la muerte del alma; es decir, nos impide caer en la distorsión de la realidad al creernos que la vida debe ser armonía total y no lo que es: ciclos más o menos armónicos seguidos de intensivas etapas de destrucción y desestabilización. Esas mareas colectivas no son más que un reflejo de realidades internas, conforman la vida psíquica del individuo y forman parte de su evolución, ya que el hombre constituye un continuo biológico que crece y se reproduce pero que también se destruye para poder morir y dar paso a lo nuevo.
Lo que se puede intentar dirigir es la expresión de esa vena destructiva psíquica, y en ese sentido el culto de María Lionza - además de su función como ícono religioso sincrético - le permite a un pueblo sumido en la violencia cotidiana desde hace muchas décadas, la expresión catártica y sublimada de unas pulsiones tan intensas que de no ser expresadas a través del ritual religioso, bien podrían explotar por una vía menos domesticada e inofensiva social e individualmente hablando.
Con la irrupción del terrorismo en Occidente al estilo oriental, entran en juego una vez más las fuerzas de la oscuridad como opuestas a la luz, el Ahrimán y Ahura Mazda de Zoroastro se nos imponen dentro de su propios parámetros de sombra y claridad, desatando un enfrentamiento interior y colocando el mal en el exterior: El mundo pareciera colocar en este momento al enemigo en un afuera geográfico cuando en realidad el enemigo está dentro de nuestra psique, genera monstruos por lo egoísta de los planteamientos con los que se impone en comunidades menos provistas de comodidades y desarrollos tecnológicos pero armadas hasta los dientes de una tradición psíquica y religiosa que los prepara para enfrentar el infierno aquí en la tierra.
EXTRACTOS DEL ENSAYO de ELIZABETH PAZOS "MYSTERIUM TREMENDUM: MARÍA LIONZA" contenido en el libro "ALEJANDRO COLINA - El escultor radical", compilado por Carlos Colina, Edic. UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO, CARACAS 2002, Pag. 166
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